martes, 7 de febrero de 2012

BENNO THOMA: LA PASIÓN TURCA






Hace más de 30 años que el holandés Benno Thoma decidió visitar el país de los Otomanos. Y tanto le cautivó el Bósforo, sus paisajes y sus hombres, que aquel viaje supuso el inicio de una carrera profesional y vital ceñida a la pasión. Una pasión desbordante que se muestra en cada una de las muchas fotografías que llevan su firma, en las que ha llegado a inmortalizar, para deleite nuestro, a una orgía interminable de chicos desnudos de todo el mundo. Como muestra ahí están sus álbumes y calendarios, entre los que destacan: Absolute Sweden, Somos cubanos y Around the Globe.

De la agencia de viajes de Estambul, en la que Thoma empezara a trabajar, le vino el primer empuje para acometer el que sería su futuro ligado al arte homoerótico, hasta su colaboración con la firma de porno Bel Ami. Después llegarían sus viajes alrededor del mundo, donde plasmaría álbumes enteros repletos de chicos hermosos, que entraron en los sueños de tantos y tantos aficionados al arte fotográfico del desnudo masculino.

Para Thoma, la luz ambiental es algo primordial en sus creaciones. En realidad, puede decirse que se siente mucho más a gusto cuando trabaja en espacios cálidos, a pleno sol, o en interiores iluminados naturalmente. En su opinión, el fotógrafo nunca debe trabajar con luz artificial. Se esté o no de acuerdo en esta afirmación, lo cierto es que Benno Thoma hace alarde de una naturalidad excepcional en todos sus trabajos, tanto en los que tratan el desnudo masculino, como los que recogen espacios arquitectónicos exteriores e interiores.

Aunque muchas veces le hemos visto en distintos medios de comunicación, lo cierto es que su vinculación a Bel Ami le ha supuesto a veces una rémora para acreditar su aserto creativo. A nosotros, al menos, no nos cabe la menor duda de su talento y su capacidad para extraer todo lo mejor de unos increíbles rostros y cuerpos juveniles, que a más de uno quitarían el sueño.

Contemplando sus fotografías de desnudos es fácil comprender por qué el fotógrafo holandés quedó enamorado del sol del Bósforo. No ha sido el primero en quedar cautivo por el hechizo turco, ni tampoco será el último. Porque, una vez más, la pasión se ha apoderado furtivamente de nuestros cuerpos y de nuestros más íntimos sentimientos gracias a Benno Thoma.











































0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada